martes, 25 de abril de 2017

¿POR QUÉ LA FILOSOFÍA? TEXTO 11


¿POR QUÉ LA FILOSOFÍA?

LAS PREGUNTAS DE LA VIDA


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En la época actual, la de los grandes descubrimientos técnicos, en el mundo del microchip y del acelerador de partículas, en el reino de Internet y la televisión digital... ¿qué información podemos recibir de la filosofía?  La única respuesta que nos resignaremos a dar es la que hubiera probablemente ofrecido el propio Sócrates: ninguna.  Nos informan las ciencias de la naturaleza, los técnicos, los periódicos, algunos programas de televisión... pero no hay información «filosófica».  Según señaló Ortega, antes citado, la filosofía es incompatible con las noticias y la información está hecha de noticias.  Muy bien, pero ¿es información lo único que buscamos para entendernos mejor a nosotros mismos y lo que nos rodea?  Supongamos que recibimos una noticia cualquiera, ésta por ejemplo: un número x de personas muere diariamente de hambre en todo el mundo.  Y nosotros, recibida la información, preguntamos (o nos preguntamos) qué debemos pensar de tal suceso.  Recabaremos opiniones, algunas de las cuales nos dirán que tales muertes se deben a desajustes en el ciclo macroeconómico global, otras hablarán de la superpoblación del planeta, algunos clamarán contra el injusto reparto de los bienes entre posesores y desposeídos, o invocarán la voluntad de Dios, o la fatalidad del destino... Y no faltará alguna persona sencilla y cándida, nuestro portero o el quiosquero que nos vende la prensa, para comentar: «¡En qué mundo vivimos!» Entonces nosotros, como un eco pero cambiando la exclamación por la interrogación, nos preguntaremos: «Eso: ¿en qué mundo vivimos?» No hay respuesta científica para esta última pregunta, porque evidentemente no nos conformaremos con respuestas como «Vivimos en el planeta Tierra», «vivimos precisamente en un mundo en el que x personas mueren diariamente de hambre», ni siquiera con que se nos diga que «vivimos en un mundo muy injusto» o «un mundo maldito por Dios a causa de los pecados de los humanos» (¿por qué es injusto lo que pasa?, ¿en qué consiste la maldición divina y quién la certifica?, etc.). En una palabra, no queremos más información sobre lo que pasa sino saber qué significa la información que tenemos, cómo debemos interpretarla y relacionarla con otras informaciones anteriores o simultáneas, qué supone todo ello en la consideración general de la realidad en que vivimos, cómo podemos o debemos comportarnos en la situación así establecida. Éstas son precisamente las preguntas a las que atiende lo que vamos a llamar filosofía.          Savater

LA ILUSTRACIÓN TEXTO 11




LA ILUSTRACIÓN

IMMANUEL KANT 1784 

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La ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisión y valor par a servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propia razón! : he aquí el lema de la ilustración. La pereza y la cobardía son causa de que una tan gran parte de los hombres continúe a gusto en su estado de pupilo, a pesar de que hace tiempo la Naturaleza los liberó de ajena tutela (naturaliter majorennes); también lo son que se haga tan fácil para otros erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo no estar emancipado! Tengo a mi disposición un libro que me presta su inteligencia, un cura de almas que me ofrece su conciencia, un médico que me prescribe las dietas, etc., etc., así que no necesito molestarme. Si puedo pagar no me hace falta pensar: ya habrá otros que tomen a su cargo, en mi nombre, tan fastidiosa tarea. Los tutores, que tan bondadosamente se han arrogado este oficio, cuidan muy bien que la gran mayoría de los hombres (y no digamos que todo el sexo bello) considere el paso de la emancipación, además de muy difícil, en extremo peligroso. Después de entontecer sus animales domésticos y procurar cuidadosamente que no se salgan del camino trillado donde los metieron, les muestran los peligros que les amenazarían caso de aventurarse a salir de él. Pero estos peligros no son tan graves pues, con unas cuantas caídas aprenderían a caminar solitos; ahora que, lecciones de esa naturaleza, espantan y le curan a cualquiera las ganas de nuevos ensayos





viernes, 14 de abril de 2017



El escepticismo





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El término «escéptico» se aplica comúnmente a las personas con tendencia a dudar de las creencias aceptadas, o habituadas a desconfiar de la gente o de las ideas en general. En este sentido, el escepticismo puede caracterizarse como una tendencia saludable o un ejercicio propio de mentes abiertas que consiste en someter a prueba y demostrar las creencias comúnmente aceptadas. Un estado mental semejante suele ser una salvaguarda útil contra la credulidad, pero a veces también puede desembocar en la tendencia a dudar de todo, con independencia de las razones para hacerlo. Pero sea bueno o malo, el escepticismo en este sentido común es bastante distinto al escepticismo en sentido filosófico.

El escéptico filosófico no pretende que no sepamos nada (en buena medida porque pretenderlo encuentra sentada resultaría obviamente contradictorio: no podemos saber que no sabemos nada). La posición escéptica consiste más bien en cuestionar nuestro derecho a pretender algún conocimiento. Creemos saber muchas cosas, pero ¿cómo podemos defender esa pretensión? ¿Qué solidez podemos ofrecer para justificar cualquier afirmación concreta relativa al conocimiento? Nuestro supuesto conocimiento del mundo se basa en percepciones que nos proporcionan nuestros sentidos, por lo general mediadas por nuestro uso de razón. Pero ¿acaso esas percepciones no se encuentran sometidas en ocasiones al error? ¿Podemos estar completamente seguros de que no estamos sumidos en una alucinación o en un sueño, o de que nuestra memoria no nos tiende trampas? Si la experiencia del sueño es in-discernible de la experiencia de la vigilia, nunca podremos tener la certeza de que algo que pensamos que es, sea de hecho (ni de que lo que consideramos cierto lo sea). Estas inquietudes, llevadas al extremo, desembocan en los genios malignos y en los cerebros en cubetas... La epistemología, el ámbito de la filosofía consagrado al conocimiento, determina qué sabemos y cómo lo sabemos, e identifica en qué condiciones algo debe ser conocido para ser considerado conocimiento. Así entendida, puede concebirse como una respuesta al desafío del escepticismo; y su historia como las distintas tentativas de derrotar al escepticismo. A muchos autores les parece que ha habido pocos filósofos que hayan conseguido vencer al escepticismo mejor que Descartes. La posibilidad de que en el fondo no exista una vía de salida segura de la cubeta sigue proyectando una larga sombra sobre la filosofía.

domingo, 2 de abril de 2017

El cerebro en una cubeta



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El cerebro en una cubeta


Imaginad que un científico diabólico hubiera sometido a un experimento a un ser humano. Se habría extraído del cuerpo el cerebro de la persona y colocado en un recipiente con nutrientes que mantendría con vida el cerebro. Las terminaciones nerviosas estarían conectadas a una computadora super científica capaz de provocar en la persona la ilusión de que todo es completamente normal. Parecería haber gente, objetos, el cielo, etc.; pero en realidad todo lo que la persona experimentaría sería el resultado de impulsos que van desde la computadora hasta las terminaciones nerviosas.

¿Se trata de una pesadilla de ciencia ficción? Tal vez, pero eso es exactamente lo que diríamos si fuéramos un cerebro metido en una cubeta. Si nuestro cerebro estuviera en un recipiente en vez de en el cráneo, cada una de nuestras experiencias sería exactamente igual que si hubiéramos vivido en un cuerpo real inmerso en el mundo real. El mundo circundante —esta silla, el libro que sostenéis con las manos, y las propias manos— forma parte de la ilusión, la poderosísima computadora del científico introduce en vuestros cerebros los pensamientos y las sensaciones. Probablemente no creáis ser un cerebro flotando en una cubeta. Es posible que la mayoría de los filósofos no crean ser cerebros en cube-tas. Pero no se trata de que lo creamos sino tan sólo de admitir que no es posible tener la certeza de que no lo somos. El problema es que, si realmente somos un cerebro en una cubeta (simplemente no podemos descartar la posibilidad), todas las cosas que creemos conocer del mundo serían falsas. La mera posibilidad parece minar nuestras pretensiones de conocimiento acerca del mundo exterior. ¿Existe alguna forma de escapar de la cubeta?



Los orígenes de la cubeta

El clásico y elocuente relato moderno del «cerebro en una cubeta» lo urdió el filósofo norteamericano Hilary Putnam en su libro
Razón, verdad e historia (1981), pero el germen de la idea se remonta mucho más atrás. El experimento mental de Putnam actualiza una historia de terror del siglo  (el genio ma-ligno —
malin génie —, convocado por el filósofo francés René Descar-tes en sus Meditaciones de 1641). El propósito de Descartes consistía en edificar el conocimiento humano sobre fundamentos inquebrantables, para lo cual adoptó la «duda metódica» (desechaba cualquier creencia susceptible del menor grado de incertidumbre). 

Tras señalar el carácter engañoso de nuestros sentidos y la confusión propia de los sueños, Descartes llevó su «duda» hasta el límite: «Debo suponer ... que algún genio maligno inmensamente poderoso y astuto ha dedicado todas sus energías a engañarme. Debo pensar que el cielo, el aire, la tierra, los colores, las formas, los sonidos y todas las cosas externas son meras ilusiones oníricas que este genio ha inventa-do para cautivar mi juicio». Entre los escombros de sus antiguas creencias y opiniones, Descartes vislumbra un solo punto de certeza —el cogito — en el que fundar de un modo (aparentemente) seguro la reconstrucción que se ha propuesto como tarea. Desgraciadamente para Putnam y Descartes, aunque ambos están haciendo de abogado del diablo —al adoptar posiciones escépticas para frustrar el escepticismo—, a algunos filósofos les ha impresionado más su habilidad para plantear el atolladero del escepticismo que sus pos-teriores tentativas para salir de él. Apelando a su propia teoría causal del significado, Putnam intenta mostrar que la escena del cerebro en una cubeta es incoherente, pero a lo sumo parece conseguir mostrar que de hecho un cerebro en una cubeta no podría expresar el pensamiento de ser un cerebro en una cubeta. Efectivamente, demuestra que el estado de ser un cerebro envasado es invisible e indescifrable para el espíritu, pero no está claro que esta victoria semántica (si lo es) consiga resolver el problema relativo al conocimiento.

miércoles, 23 de noviembre de 2016




GALILEO Y LA CAÍDA LIBRE. 



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En 1591 Galileo Galilei (1564 – 1642), decidió experimentar para comprobar la naturaleza de la gravedad y así resolver algunos de los nuevos conceptos que exponía la teoría heliocéntrica de Copérnico ( la Tierra y los demás planetas giran alrededor del Sol ) en contra de la anterior teoría aristotélica del universo cuya norma planteaba la existencia de un Cosmos esférico y finito que tendría a la Tierra como centro (geocentrismo) ...
Para ello, galileo pasó semanas tirando diferentes objetos desde la Torre inclinada de Pisa, comprobando que, independientemente de su masa, tamaño y forma, los objetos tardaban el mismo tiempo en llegar al suelo cuando se lanzaban desde la misma altura ...

Demostrando además que la aceleración de la gravedad es idéntica para todos los cuerpos y que, en ausencia de la resistencia del aire, todos los objetos caen sobre la superficie de la tierra con la misma aceleración uniforme, y que esta aceleración es independiente de la masa del objeto que cae … la gravedad pues, no hace diferencia entre ligero y pesado ...



Pues bien, casi cuatro siglos después de estos estudios y experimentos,  el astronauta y comandante de la misión Apolo 15 David Scout, recreó la demostración de la teoría de Galileo en la Luna soltando a la vez un martillo y una pluma, comprobando que el ingenioso astrónomo, filósofo, matemático y físico italiano volvía a tener razón en sus postulados … en ausencia de ninguna atmósfera y por tanto sin resistencia de aire, ambos llegaban al suelo a la vez …  
La caída libre se considera un movimiento uniforme acelerado si se lleva a cabo en el vacío. La aceleración en los movimientos de caída libre, conocida como aceleración de la gravedad, se representa por la letra g y toma un valor aproximado de 9,81 m/s2.  La velocidad inicial (Vo) por su parte, ha de ser cero, suponiendo que el objeto se deja caer y no se imprime sobre él una fuerza adicional. La velocidad final está representada por el signo (Vf). Por lo demás está el tiempo (t) y la altura (h). Las distintas variables de ese fenómeno se relacionan según se muestra en las siguientes fórmulas:



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Teniendo en cuenta la ecuación número 2, ¿cuál es la relación entre la gravedad y el tiempo en la caída libre de un objeto?


Ejercicio

Complete coherentemente el texto según los dos últimos artículos de este blog. Las opciones para completar los espacios se presentan seguidamente.


  
La historia de la humanidad está traspasada por diferentes concepciones como el mito, la religión, el arte o _____________(1). En cuanto a esta última, debemos reconocer que ha sufrido cambios a lo largo de su historia, desde que empezó ___________________(2). Una gran transformación sucedió hacia  _______________(3). A diferencia de la tradición marcada por Aristóteles la ciencia moderna se basó en________________ (4) como modo de validar su conocimiento. Los fenómenos para ser estudiados debían ser producidos bajo una serie de condiciones, sistemáticamente controladas. De no ser así no podrían _____________________(5) y por tanto no servirían para predecir su ocurrencia.

Uno de los padres de la ciencia moderna fue Galileo Galilei (1564 – 1642), quien no quería aceptar la tradición aristotélica sólo por que sí. Con respecto a la caída de los cuerpos, decidió experimentar para comprobar la naturaleza de la gravedad y así resolver algunos de los nuevos conceptos que exponía la teoría heliocéntrica de Copérnico, aquella que decía ____________________(6) En contra de esto la teoría aristotélica del universo cuya norma planteaba la existencia de un Cosmos esférico y finito que tendría __________(7) como centro (geocentrismo). Para ello, Galileo pasó semanas tirando diferentes objetos desde la Torre inclinada de Pisa, comprobando que, independientemente de su _________________(8), los objetos tardaban el mismo tiempo en llegar al suelo cuando se lanzaban desde la misma altura.  Para realizar la experimentación era necesario tener en cuenta las diferentes ___________(9) que intervienen en el fenómeno de caída libre. Para calcular el tiempo que tarda en caer un objeto que ha sido soltado en una cámara de vacío es necesario tener en cuenta entre otras variables _____________ (10) La velocidad final con la que cae el objeto  mantendría _____________(11) con el tiempo.

Con excepción de los ____________(12), el conocimiento científico es ampliamente reconocido como un conocimiento establecido de modo riguroso, y los métodos de la ciencia como medios confiables para establecer tal conocimiento.  Para el realista científico, el objetivo de la ciencia es llegar a la verdad acerca del mundo. El progreso científico consiste en el progreso hacia la verdad. El mundo que habitamos, y que la ciencia investiga, es una realidad _____________(13) que existe independientemente de la actividad cognitiva humana. Interactuamos con este mundo por medio de nuestras acciones, que están basadas en nuestros estados mentales, sin embargo, para el realista nosotros _________ (14), ni es dependiente en modo alguno de nuestras creencias, conceptos, experiencia o lenguaje.

El resultado de la investigación científica exitosa es el conocimiento. Los científicos descubren hechos acerca de conceptos (inobservables) cuya existencia es responsable de la conducta de los fenómenos observables. Estos descubrimientos se formulan a través de ___________(15), con ellas se sintetiza la relación entre conceptos __________(16) y fenómenos observables. 



OPCIONES DE RESPUESTA


1           1 .      A. la magia  B. la superstición  C. la ciencia  D. la verdad
             2.    A. hacia el siglo XVII   B. en el seno de la civilización griega 
             C. hasta que se estabilizó en el siglo XVI  D. hasta las teorías aristotélicas
       3.   A. el este de Europa   B. el siglo XVI   C. el fín del imperio romano  D. el siglo XX
       4.  A. las teorías   B. los problemas de la sociedad  
             C. la naturaleza         D. la experimentación
       5.   A. reconocerse las variables que dieron lugar al fenómeno
             B. entenderse los eventos ocurridos
             C. diferenciarse los hechos reales de aquellos que ocurren al interior de un laboratorio
             D. ocurrir los fenómenos
       6.   A. que la tierra y los planetas giraban alrededor del sol
              B. que la gravedad es mayor en la tierra que en la luna
            C. que un cuerpo liviano es atraído por la tierra a la misma velocidad que es   atraído un cuerpo liviano
              D. los astros se mueven por el universo gracias a la fuerza de gravedad
       7.  A. al sol   B. a Dios   C. un punto de alta densidad   D. a la tierra
       8.  A. masa   B. color   C. gravedad  D. velocidad inicial
       9.  A. teorías  B. variables  C. alturas  D. concepciones
       10.  A. la velocidad del viento      B. la gravedad 
               C. la altura                               D. la velocidad inicial
       11.  A. una oposición  B. una relación directa 
               C. poca relación   D. una relación   inversa
       12. A. científicos   B. filósofos  C. griegos  D. anti-realistas
       13. A. total    B. abstracta  C. objetiva   D. concreta
       14. A. no creamos este mundo   B. imaginamos el mundo 
             C. concebimos el mundo        D. somos ingenuos con respecto al mundo
      15. A. teorías  B. métodos  C. creencias  D. hipótesis
      16  A. abstractos  B. verdaderos  C. reales  D. concretos   


Respuestas: C;B;B;D;A;A;D;A;B;C;B;D;C;A;A;A


martes, 22 de noviembre de 2016




TEORÍA Y REALIDAD 

para 10°
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Texto extraído de un artículo de Howard Sankey (2010), de la Universidad de Melbourne, titulado "Ciencia y Sentido común", modificado con fines pedagógicos.


Con excepción de los anti-realistas, el conocimiento científico es ampliamente reconocido como un conocimiento establecido de modo riguroso, y los métodos de la ciencia como medios confiables para establecer tal conocimiento. En efecto, algunos consideran que la ciencia es nuestra mejor, si no nuestra única, fuente de conocimiento; sin embargo, decir que la ciencia otorga conocimiento no resuelve aún la cuestión acerca de lo que es la ciencia. Todavía permanece el problema de la relación entre ciencia y realidad. ¿La ciencia nos otorga conocimiento de una realidad que existe independientemente? ¿Revela la verdad acerca del ‘mundo externo’?

Para el realista científico, el objetivo de la ciencia es llegar a la verdad acerca del mundo. El progreso científico consiste en el progreso hacia la verdad. El mundo que habitamos, y que la ciencia investiga, es una realidad objetiva que existe independientemente de la actividad cognitiva humana. Interactuamos con este mundo por medio de nuestras acciones, que están basadas en nuestros estados mentales. Sin embargo, nosotros no creamos este mundo, ni es dependiente en modo alguno de nuestras creencias, conceptos, experiencia o lenguaje.

El resultado de la investigación científica exitosa es el conocimiento. Los científicos descubren hechos acerca de conceptos (inobservables) cuya existencia es responsable de la conducta de los fenómenos observables. Estos descubrimientos se formulan a través de teorías. Es decir, una teoría científica sintetiza la relación entre conceptos abstractos y fenómenos observables. Por ejemplo, una teoría propuesta por Darwin, llamada correlación predice que ciertas formas de las distintas partes de los seres orgánicos siempre están ligadas a determinadas formas de otras partes, que aparentemente no tienen ninguna relación con las primeras. Así bien, los gatos totalmente blancos y de ojos azules son siempre o casi siempre sordos. Lo que la teoría hace es relacionar algo existente en forma de regle o de principio (que no es tangible) con un conjunto de hechos. 

Según el ejemplo, ¿qué es lo que no se ve pero existe? Respuesta: el concepto de correlación. Y existe no sólo como palabra, sino que actúa en la realidad, es decir que hace que pasen cosas que se pueden ver.

En el mismo ejemplo, ¿cuáles son los fenómenos observables? Respuesta: un tipo de fenómeno es, que los gatos totalmente blancos son casi siempre sordos. Otro hecho observable de la teoría es que los animales que tienen la pezuña hendida son por lo general rumiantes.


lunes, 21 de noviembre de 2016


La razón estrangulada

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La paradoja que define el mundo actual es que cada día dependemos más de la ciencia y la tecnología, cada día la ciencia sabe más cosas y nos explica mejor el mundo, pero también cada día la gente siente menos aprecio por ella. Cualquier chaval se sabe todos los jugadores de la liga inglesa de fútbol. Leen y releen sus biografías. Los medios de comunicación occidentales los ponderan como héroes. Pero ningún adolescente conoce algo de algún científico. Los desprecian: piensan que sus vidas son aburridas y decepcionantes en comparación con las de cantantes o futbolistas. Las vocaciones científicas se pierden alarmantemente en Occidente. El diferencial entre lo que la ciencia sabe y lo que la gente culta sabe de ciencia se incrementa hasta tal punto que la población considera que es imposible seguir su progreso y, literalmente, le da la espalda. Hay gente en puestos altísimos de la sociedad actual que aún piensa que es el sol el que gira alrededor de la Tierra o que los dinosaurios y los hombres vivieron en la misma época. Este desprecio por las ciencias en un fenómeno relativamente nuevo e imparable en el mundo occidental.

En la Inglaterra de hoy, un país que representa como ningún otro el desarrollo científico, el desprecio por la ciencia ha venido creciendo. Esto hubiese sido pensable de países como España, que históricamente ha dado la espalda a las ciencias, pero no de Inglaterra. No en vano, España no formó parte de la revolución científica de los siglos XVII, XVIII y XIX, lo cual tendría que pesar aún como una losa sobre nosotros. Pero que esta preocupación se refiera a una sociedad como la inglesa es demasiado. Quizá sea Inglaterra el país que más ha contribuido a la historia de la ciencia. Al país sede de la sociedad que durante siglos ha sido la institución más prestigiosa del mundo: la Royal Society, presidida, entre otros, por Isaac Newton. ¿Cómo podía suceder este fenómeno de desprecio por la ciencia también en este país? No se entiende porque allá, al contrario de España, todo lo que había tenido que ver con la ciencia y su divulgación se había hecho bien. La Royal Society había sido el motor que había convertido lo que era más que un pasatiempo de caballeros – la ciencia – en una profesión que cambiará al mundo. Se fundó en Londres en 1662, aunque desde 1645 ya había reuniones de un grupo de personas interesados en la ciencia.

Uno de los logros de la Royal Society fue que introdujo una costumbre que revolucionaría la ciencia: la publicación de revistas periódicas para comunicar a todos los resultados científicos. Estas fueron las precursoras de las revistas y libros de divulgación, no es casualidad entonces que la revista de mayor impacto sea la británica Nature.

Para que el lector entienda el contraste con España, mencionaré que en dicho país no se formó una sociedad científica similar hasta bien avanzado el siglo XIX. Fueron dos siglos de retraso que resultaron fundamentales en la historia de la ciencia. Cuando en Inglaterra se mencionaba la Royal Society, todo el mundo entiende que se está hablando de ciencia; por contraste, cuando en España se menciona a su equivalente, la Real Academia, todo el mundo entiende lo contrario: que se habla de letras. Por ello, tal vez, el Español sólo es un idioma de letras y el inglés de letras y ciencia. Y por eso, tal vez, el inglés sea más importante que el Español. En cualquier caso, las diferencias entre ambos países, en cuanto a las ciencias, son obvias.


Lamentablemente la influencia cultural que tuvo España durante los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX en América propiciaría que en aquellos países de ese continente en los que España ejerció más su poder político y cultural, la actividad científica y aprecio por las ciencias fueran también muy débiles, condicionando el actual retraso tecnológico y económico.
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