jueves, 7 de enero de 2016



LA HEROÍNA NO TIENE POR QUÉ MATAR.


Por: Nicholas D. Kristof *

Tomado del Espectador/ Domingo 14 de junio de 2015.



Es un tema del que nos cuesta trabajo hablar, aunque mata a más gente en Estados Unidos que las armas o los autos, y cobra más vidas que el asesinato o el suicidio.

Estoy hablado de la sobredosis de drogas, que siega cerca de 44.000 vidas al año en Estados Unidos. Estas vidas generalmente siguen una trayectoria desde los analgésicos de receta hasta la heroína; resultado, en parte, de las imprudentes campañas de mercadotecnia de las compañías farmacéuticas y del exceso de recetas de los médicos. Actualmente la heroína está fuera de control y las causas se han triplicado en los últimos tres años.

Para entender el atractivo de la heroína y la forma de combatirla, fui a Baltimore para hablar con algunos expertos: los adictos mismos.

"Un tipo me dijo que lo probara, que me haría sentir bien", recuerda Ricky Morris, que ha luchado desde hace años con la heroína. "Y sí me hizo sentir bien. Me hizo sentir superhombre".

Sin embargo, después de un tiempo, Morris empezó a despertarse sintiéndose enfermo y necesitando heroína para solo sentirse bien. Para financiar su hábito, confiesa, vendía drogas y robaba. "Me convertí en el tipo de persona que yo despreciaba"

Aun después de una sobredosis que lo puso al borde de la muerte, continuó. Cuando vio morir a su hermano de una sobredosis, Morris se sintió impactado y, por respeto, el día de su funeral prometió que jamás volvería a consumir heroína. Pero al día siguiente se sentía tan mal que rápidamente empezó a buscar su dosis.

Ahora Morris toma metadona, droga que reemplaza a la heroína y con la que la ha evitado desde hace cuatro año. Pero agrega que es una lucha constante. " Sigo tratando de vivir un día a la vez".

Baltimore está tratando de reducir las muertes por heroína a través de un programa de extensión supervisado por la comisionada de salud. la Dra. Lean Wen. "La heroína de hecho es el problema que está en la raíz de muchas otras cuestiones en Baltimore" me dijo Wen. "Es la razón de que no se pueda conseguir empleo, de que la gente acabe en la cárcel, de que no tenga estudios. La gente pierde a toda su familia a causa de la heroína".

La heroína no es un problema nuevo. Pero parecía controlada cuando, a partir de mediados de los noventa, las compañías farmacéuticas empezaron a promover los opioides como analgésicos. Esta agresiva mercadotecnia provocó enormes ganancias para las empresas, pero en muchos casos fue irresponsable, engañosa y criminal. Por ejemplo, en 2007, altos funcionarios de Purdue Pharma, fabricante de OxyContin, se declararon culpables de cargos penales por su papel en la mercadotecnia engañosa que restaba importancia al riesgo de abuso.

Para 2012, los porveedores de servicios médicos expidieron 259 millones de recetas por analgésicos opioides: suficientes para que cada estadounidense adulto recibiera un frasco de pastillas.

Muchos estadounidenses, sobre todo veteranos de las fuerzas armadas, se enganchan con las pastillas y después, sin poder comprar los analgésicos de receta, recurren a la heroína como una alternativa mucho más barata. Hablamos de la responsabilidad personal como factor de abuso de las drogas, y eso es real. Pero también lo es la responsabilidad corporativa.

¿Qué hacemos ahora? Desgraciadamente, algunos programas de educación para mantener a la gente lejos de las drogas no han dado resultados. El tratamiento, usar metadona y suboxona, sí ayuda y valdría la pena ampliarlo, aunque esto a su vez, significa también reducir el estigma de la adicción para que la gente se anime a buscar ayuda médica.

Algunos políticos conservadores se oponen al trueque de agujas, por temor a que esto legitime el consumo de drogas. Pero la evidencia señala que el intercambio de agujas reduce la difusión del VIH y de la hepatitis, lo que salva vidas.

También podríamos esforzarnos más por salvarle la vida a quienes sufren una sobredosis. Los farmacéuticos también podrían ser salvavidas; hay una droga llamada naloxona que revive a la persona casi de inmediato.

"No hay nada como eso en medicina" afirma Wen que, como doctora de la sala de urgencias, la ha usado en muchos pacientes. "Es una antídoto completo y actúa de inmediato".

En algunas ciudades se les reparte naloxona a los agentes de policía para que puedan usarla cuando se topen

sábado, 21 de noviembre de 2015


Por qué los niños japoneses deben lavar los baños de sus escuelas


Niños escolares limpiando pisos en Japón
Ayudar a la limpieza ayuda a crear conciencia cívica y desarrollar el sentido de lo público.
Foto: Marcelo Hide. tomado de http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/11/151119

Tomado de www.bbc.com/mundo/noticias/2015/11/151119

Parece algo impensable para las escuelas en América Latina, pero es una práctica educativa que llena de orgullo a los japoneses. En la mayoría de los colegios de Japón los estudiantes de primaria y de secundaria no solo tienen que barrer, trapear y servir la merienda como parte de su rutina escolar... leer más información

                                 MODELO EXAMEN RECUPERACIÓN FILOSOFÍA 10° NSQ

 Cada espacio debe ser llenado de manera  coherente de acuerdo a las lecturas propuestas. Para ello debe escogerse la opción correcta en cada caso. 


¿De dónde hemos venido? ¿Quién o qué rige el destino de los hombres y los fenómenos de la naturaleza? Desde los albores de la humanidad, los hombres se han sentido profundamente intrigados por preguntas como estas. Diferentes formas de comprensión emergieron en los pliegues de la historia humana. Al principio trataron de dar __________(1) a las fuerzas que controlan el mundo aferrándose al tipo de conocimiento que les era accesible a partir de sus propias vidas. Imaginaban que cualquier cosa o quienquiera que fuera lo que controlaba su entorno lo haría de la misma forma en que ellos se esforzaban por controlar las cosas: originalmente habían creído que su destino estaba bajo la influencia de seres que actuaban de acuerdo a ___________(2). Tales fuerzas impulsoras podían ser el orgullo, el amor, la ambición, la rabia, etc. El curso de los fenómenos se entendía como el capricho de dioses o diosas motivados por tales impulsos humanos, este curso tomaba forma en _________(3)  llamadas mitos. El mito es la forma de comprensión más fundamental y pretérita de todas, con la que los pueblos ______________________( 4) del mundo y de ellos mismos.

Pero, en el decurso de la historia, hace unos _______(5) se fue consolidando un tipo de conocimiento distinto, basado en una premisa fundamental: todos los fenómenos de la naturaleza tienden a ________( 6 ), tienen un orden que no depende al parecer de nadie. Si se repiten puede encontrarse una manera de describirlos, explicarlos y hacer ___________(7) .

Esta revolución creó el cosmos del _________(8), convirtiendo la realidad en algo que podía conocerse. Algunos consideran que esta revolución es el nacimiento de ___________( 9) o bien, el llamado paso del __________( 10).  No hay una interpretación única de las causas que produjeron tal paso. Algunos ingleses como Burnet han insistido en que la Filosofía y la ciencia son productos de un tipo especial de pensamiento, un sentido racional que es propio de los _________(11). Esta tesis del «milagro griego» no explicaba realmente nada y, además, mostraba un cierto eurocentrismo  al no querer tampoco reconocer __________(12) de los saberes babilonios y egipcios sobre los primeros pensadores griegos.  Para otros, como Cornford la conjunción de los factores sociales como la __________( 13) es lo que permite entender este nacimiento. ¿Por qué allí en ________ (14) y no en otras culturas más antiguas como la Hindú o la china se produjo la aparición de la Filosofía?  Carl Sagan añade que,  en aquella multitud de islas diferentes había toda una variedad de sistemas políticos,  los jonios estaban en una encrucijada de civilizaciones donde no había una concentración de poder que pudiera imponer ___________(15)  Aquello hizo posible el desarrollo de una actitud crítica.

Esta relación entre las condiciones sociales (históricas, culturales, económicas) y el desarrollo de las diferentes formas de comprensión como la religión y  ________( 16),es la cuestión fundamental que debe impulsarnos a revisar el pasado. ¿Qué formas de comprensión fueron propias en la democracia griega, en la República romana o en la formación del estado colombiano?
Sin embargo, estas preguntas sobre el pasado deben arrojarnos certezas sobre el futuro.  ¿Qué cosas nos esperan en el futuro en una sociedad en la que prevalecen formas de comprensión alejadas de la ciencia?  Carl Sagan nos ayuda a entender este panorama. El mundo globalizado será una economía de _________( 17) e información; quienes puedan ofrecer esto mantendrán una ventaja sobre los demás, casi todas las industrias que se dedican a “hacer” ya han sido desplazadas a los países del tercer mundo; los temibles poderes tecnológicos estarán en manos _________(18) y nadie que represente el interés público se podrá acercar siquiera a los asuntos importantes; la gente habrá perdido la capacidad de establecer sus prioridades o de cuestionar con conocimiento a los que ejercen la autoridad; mientras tanto,  las personas del común seguirán aferradas a sus creencias, consultando su suerte en el horóscopo del periódico, o pagando a las adivinadoras. La _____________(19) y la superstición le ayudan a la mayoría de personas a aferrarse al mundo, sin prestar atención a la ciencia que parece aburrida. La sociedad futura será  una especie de celebración de la ignorancia. Mientras más nos deslumbramos con los productos tecnológicos como los celulares, menos sabemos de la ciencia detrás de ellos.  La moraleja más clara, es que si hoy dependemos del conocimiento de otros países, mañana ______________(20).

martes, 17 de noviembre de 2015





LA CONTRADICCIÓN OPRESORES - OPRIMIDOS

Por: Paulo Freire. 
Este aparte del libro "Pedagogía del oprimido" se reproduce únicamente con fines pedagógicos.

Responder las preguntas al final del texto.

sábado, 3 de octubre de 2015

TEXTO 1. EL ESPINAZO DE LA NOCHE



Por: Carl Sagan
Reproducido con fines exclusivamente pedagógicos.

Fotografía: Larry Ladolfy
Casi todos nosotros descendemos de pueblos que respondieron a los peligros de la existencia inventando historias sobre deidades impredecibles o malhumoradas.

Durante mucho tiempo el instinto humano de entender quedó frustrado por explicaciones religiosas fáciles, como en la antigua Grecia, en la época de Homero, cuando, había dioses del cielo y de la Tierra, la tormenta, los océanos y el mundo subterráneo, el fuego y el tiempo y el amor y la guerra; cuando cada árbol y cada prado tenía su dríada y su ménade.

Durante miles de años los hombres estuvieron oprimidos como lo están todavía algunos de nosotros por la idea de que el universo es una marioneta cuyos hilos manejan un dios o dioses, no vistos e inescrutables. Luego, hace 2 500 años, hubo en Jonia un glorioso despertar: se produjo en Samos y en las demás colonias griegas cercanas que crecieron entre las islas y ensenadas del activo mar Egeo oriental.

Aparecieron de repente personas que creían que todo estaba hecho de átomos; que los seres humanos y los demás animales procedían de formas más simples; que las enfermedades no eran causadas por demonios o por dioses; que la Tierra no era más que un planeta que giraba alrededor del Sol. Y que las estrellas estaban muy lejos de nosotros. Esta revolución creó el Cosmos del Caos. Los primitivos griegos habían creído que el primer ser fue el Caos, que corresponde a la expresión del Génesis, dentro del mismo contexto: sin forma. Caos creó una diosa llamada Noche y luego se unió con ella, y su descendencia produjo más tarde todos los dioses y los hombres. Un universo creado a partir de Caos concordaba perfectamente con la creencia griega en una naturaleza impredecible manejada por dioses caprichosos.

Pero en el siglo sexto antes de Cristo, en Jonia, se desarrolló un nuevo concepto, una de las grandes ideas de la especie humana. El universo se puede conocer, afirmaban los antiguos jonios, porque presenta un orden interno: hay regularidades en la naturaleza que permiten revelar sus secretos. La naturaleza no es totalmente impredecible; hay reglas a las cuales ha de obedecer necesariamente. Este carácter ordenado y admirable del universo recibió el nombre de Cosmos.

Pero, ¿por qué todo esto en Jonia, en estos paisajes sin pretensiones, pastorales, en estas islas y ensenadas remotas del Mediterráneo oriental? ¿Por qué no en las grandes ciudades de la India o de Egipto, de Babilonia, de China o de Centroamérica? China tenía una tradición astronómico vieja de milenios; inventó el papel y la imprenta, cohetes, relojes, seda, porcelana y flotas oceánicas. Sin embargo, algunos historiadores atinan que era una sociedad demasiado tradicionalista, poco dispuesta a adoptar innovaciones. ¿Por qué no la India, una cultura muy rica y con dotes matemáticas? Debido según dicen algunos historiadores a una fascinación rígida con la idea de un universo infinitamente viejo condenado a un ciclo sin fin de muertes y nuevos nacimientos, de almas y de universos, en el cual no podía suceder nunca nada fundamentalmente nuevo. ¿Por qué no las sociedades mayas y aztecas, que eran expertas en astronomía y estaban fascinadas, como los indios, por los números grandes? Porque, declaran algunos historiadores, les faltaba la aptitud o el impulso para la invención mecánica. Los mayas y los aztecas no llegaron ni a inventar la rueda, excepto en juguetes infantiles.

Los jonios tenían varias ventajas. Jonia es un reino de islas. El aislamiento, aunque sea incompleto, genera la diversidad. En aquella multitud de islas diferentes había toda una variedad de sistemas políticos. Faltaba una única concentración de poder que pudiera imponer una conformidad social e intelectual en todas las islas. Aquello hizo posible el libre examen. La promoción de la superstición no se consideraba una necesidad política. Los jonios, al contrario que muchas otras culturas, estaban en una encrucijada de civilizaciones, y no en uno de los centros.

Fue en Jonia donde se adaptó por primera vez el alfabeto fenicio al uso griego y donde fue posible una amplia alfabetización. La escritura dejó de ser un monopolio de sacerdotes y escribas. Los pensamientos de muchos quedaron a disposición de ser considerados y debatidos. El poder político estaba en manos de mercaderes, que promovían activamente la tecnología sobre la cual descansaba la prosperidad. Fue en el Mediterráneo oriental donde las civilizaciones africana, asiática y europea, incluyendo a las grandes culturas de Egipto y de Mesopotamia, se encontraron y se fertilizaron mutuamente en una confrontación vigorosa y tenaz de prejuicios, lenguajes, ideas y dioses.

¿Qué hace uno cuando se ve enfrentado con varios dioses distintos, cada uno de los cuales reclama el mismo territorio? El Marduk babilonio y el Zeus griego eran considerados, cada uno por su parte, señores del cielo y reyes de los dioses. Uno podía llegar a la conclusión de que Marduk y Zeus eran de hecho el mismo dios. Uno podía llegar también a la conclusión, puesto que ambos tenían atributos muy distintos, que uno de los dos había sido inventado por los sacerdotes. Pero si inventaron uno, ¿por qué no los dos? Y así fue como nació la gran idea, la comprensión de que podía haber una manera de conocer el mundo sin la hipótesis de un dios; que podía haber principios, fuerzas, leyes de la naturaleza, que permitieran comprender el mundo sin atribuir la caída de cada gorrión a la intervención directa de Zeus.

Creo que China, la India y Centroamérica, de haber dispuesto de algo más de tiempo, habrían tropezado también con la ciencia. Las culturas no se desarrollan con ritmos idénticos ni evolucionan marcando el paso. Nacen en tiempos diferentes y progresan a ritmos distintos. La visión científica del mundo funciona tan bien, explica tantas cosas y resuena tan armoniosamente con las partes más avanzadas de nuestro cerebro que a su debido tiempo, según creo, casi todas las culturas de la Tierra, dejadas con sus propios recursos, habrían descubierto la ciencia. Alguna cultura tenía que llegar primero.

Resultó que fue Jonia el lugar donde nació la ciencia. Esta gran revolución en el pensamiento humano se inició entre los años 600 y 400 a. de C. La clave de esta revolución fue la mano. Algunos de los brillantes pensadores jonios eran hijos de marineros, de campesinos y de tejedores. Estaban acostumbrados a hurgar y a reparar, al contrario de los sacerdotes y de los escribas de otras naciones que, criados en el lujo, no estaban dispuestos a ensuciarse las manos. Rechazaron la superstición y elaboraron maravillas. En muchos casos sólo disponemos de relaciones secundarias o indirectas sobre lo sucedido. Las metáforas que se utilizaban entonces pueden ser oscuras para nosotros. Es casi seguro que hubo un esfuerzo consciente unos siglos después para eliminarlas nuevas concepciones. Las figuras señeras de esta revolución eran hombres de nombre griego, que en su mayor parte nos suenan extraños, pero que fueron los pioneros auténticos del desarrollo de nuestra civilización y de nuestra humanidad.



Texto 2. “Antes narrábamos, ahora medimos y explicamos”


Filosofía 10° Recuperación (I  II)





EDUCACIÓN Y LUCHA DE CLASES
CAPITALISMO
   Por: Aníbal Ponce.
Reproducido solamente con fines pedagógicos



Las masas explotadas por la antigüedad y el feudalismo no habían hecho, en efecto, nada más que pasar a un nuevo amo. Para que la burguesía realizara su desarrollo prodigioso no bastaba que el comercio creciera y el mercado se ensanchara hasta abarcar el mundo entero. Era necesario, además, que ejércitos compactos de obreros libres se presentaran a ofrecer sus brazos al burgués. A fines del siglo XV y comienzos del XVI ese “obrero libre” apareció en la historia. La ruina del mundo feudal liberaba sus siervos, como la ruina del mundo antiguo liberó sus esclavos. De una parte, el empobrecimiento de los señores feudales les obligó a disolver sus huestes, a liquidar sus mesnadas; de otra, el enriquecimiento de la burguesía arrojó de sus propiedades a los pequeños labradores para convertir sus tierras en praderas de los ganados. En otro tiempo, cierto es, obreros libres habían ofrecido en el mercado su trabajo; en Grecia, como en Roma, como en la Edad Media. Pero el campesino libre anterior al siglo XVI que ofrecía su trabajo durante cierto tiempo, tenía un rincón de tierra que era suyo y del cual podía vivir en caso extremo. El trabajo asalariado era para él, una ayuda, una  ocupación subsidiaria. Desde el siglo XVI, en cambio el asalariado momentáneo se había convertido en asalariado hasta su muerte. Nada tenía ya para vivir, fuera de su fuerza de trabajo

Otro fenómeno de una importancia extrema comenzó a manifestarse al mismo tiempo. Cuando la producción de mercancías –es decir, la elaboración de productos destinados no al consumo propio sino al cambio- alcanzó determinado desarrollo, una nueva forma de apropiación apareció en el mundo. En la forma de apropiación llamada por Marx, “capitalista”, el obrero ya no se apropia el fruto de su trabajo. En un principio el obrero cambiaba el objeto que él había producido por otro objeto producido en igual forma y de valor equivalente. Con la creación del comercio mundial y la aparición de masas enormes de “obreros libres” que ofrecían en venta su fuerza de trabajo, los cimientos de un nuevo régimen aparecieron: un régimen en el cual lo que el capitalista da al obrero en cambio de lo producido por su fuerza de trabajo es extraordinariamente inferior a lo que lo producido vale. Es decir, el capitalista se apodera, sin retribuirla, de una parte considerable del trabajo ajeno, y el salario con el cual dice que “paga” a sus obreros sólo sirve a éstos para mantener su propia vida, para reponer su fuerza de trabajo y volvérsela a vender al capitalista en iguales condiciones. Al pasar pues del feudalismo a la burguesía, las masas se encontraban todavía peor que antes. Pero su situación no le importaba a los nuevos amos ni un ardite. Formar individuos aptos para la competencia del mercado, ése fue el ideal de la burguesía triunfadora. Lógico ideal de una sociedad en que la sed de la ganancia lanzaba a los hombres unos contra otros en un tropel de productores independientes. Producir, y producir cada vez más para conquistar nuevos mercados y aplastar a algún rival, ésa fue desde entonces la única preocupación de la burguesía triunfadora. Que  ninguna traba obstaculice su comercio, que ningún perjuicio paralice su industria. Si para asegurar un nuevo mercado hay que arrasar con poblaciones enteras, que así sea; si para no interrumpir el trabajo de las máquinas es menester que se incorporen como obreros las mujeres y los niños, que así sea también. (…) Las máquinas complicadas que la industria creaba sin cesar no podían ser eficazmente dirigidas con el saber miserable de un siervo o de un esclavo (…) ¡Para manejar el arado se necesita saber leer! Sólo en los Estados Unidos se han generalizado los arados perfeccionados porque sólo allí el peón que ha de gobernarlos sabe leer. En Chile es imposible por ahora popularizar las máquinas de arar, de trillar, de desgranar maíz, porque no hay quien las maneje, y yo he visto en una hacienda romper la máquina de desgranar en el acto de ponerla en ejercicio. El asalariado no hubiera podido satisfacer a su patrón si se hubiera quedado al margen de una instrucción elemental. Había pues que procurársela como una condición necesaria de su propia explotación.

En otras épocas en que el trabajo se confiaba al esclavo o al siervo y en que por lo tanto los aparatos eran primitivos y las técnicas rudimentarias, el aprendizaje del obrero exigía una atención mínima. Sin embargo, en los últimos tiempos del imperio romano, cuando el esclavo empezó a escasear, se trató de suplir esta deficiencia mediante la educación de trabajadores escogidos.En condiciones desiguales, volvía a aparecer ahora esa misma diferencia entre trabajadores del montón, en decir, no adiestrados, capaces de las tareas más groseras, y trabajadores adiestrados, capaces de las faenas que requieren un nivel mediano de cultura. Pero al lado de los obreros con un mínimum de educación –obreros no adiestrados- y de obreros con una cultura mediana –calificados-, el capitalismo requería además la presencia de verdaderos especialistas, de una cultura excepcional. Cada progreso de la química, por ejemplo, no solamente multiplicaba el número de las materias útiles y las aplicaciones de las ya conocidas, sino que extendía las esferas de aplicación del capital. La libre competencia exigía una modificación perpetua de las técnicas, una necesidad permanente de invenciones. El capitalismo incorporaba a sus planes el trabajo científico y la libre investigación, como el feudalismo llevaba adjuntos la religión y el dogmatismo. Favorecer el trabajo científico, mediante escuelas técnicas  y laboratorios de altos estudios, fue desde entonces, una condición vital para el capitalismo. Las escuelas tradicionales, ni siquiera las que habían nacido bajo la influencia directa de la Revolución Francesa, eran capaces de satisfacer esa exigencia. Lejos de las influencias oficiales, a la sombra misma de las fábricas, como frutos directos de la iniciativa privada, empezaron a aparecer las escuelas politécnicas. En ellas, la burguesía del siglo XIX preparaba los cuadros de sus peritos industriales como en las escuelas de comercio del siglo XVI había preparado los cuadros de sus peritos mercantiles. Una educación primaria para las masas, una educación superior para los técnicos: eso era, en lo fundamental, lo que la burguesía exigía en el terreno de la educación.

Reservaba, en cambio, para sus propios hijos, otra forma de enseñanza, la enseñanza media, en que las ciencias ocupaban un lugar discreto, en que el saber seguía siendo libresco, y grande la distancia que lo separaba de la vida. Mientras en las otras escuelas la orientación era francamente práctica, e impregnada de una intención utilitaria, ¿por qué en estas escuelas de la enseñanza media se seguía cultivando el “ocio digno”, es decir, esos estudios de puro adorno que los jesuitas inculcaron en otros tiempos a los nobles? ¿Cómo se explica que en nuestro propio siglo un hombre como Durkheim haya podido pronunciar estas palabras: “Con excepción de algunas adiciones que no modificaban lo esencial, los hombres de mi generación hemos sido educados en los liceos de acuerdo a un ideal que no difería sensiblemente de aquel que inspiraba a los colegios de jesuitas en los tiempos del Rey Sol.” El ideal pedagógico que inspiraba a los jesuitas ya nos es conocido: procurar una cultura de aparato y de brillo, como propia de hombres que deben dirigir desde muy arriba los negocios de esta tierra, y a los cuales no corresponden por lo tanto, las minucias y las mezquindades del trabajo.